Veinte años de dolor,
violencia y esclavitud a la cual fue sometida nuestro país, dejó una profunda
herida que aún no ha sido cicatrizada.
La Comisión de la
Verdad y Reconciliación en el 2003 puso en manifiesto una variedad de
diferencias sociales en el Perú. La población rural fue la más afectada, ya que
ellos fueron objeto de violación a sus derechos, a través de tortura,
desplazamiento forzado y más. El daño impactó
en la salud mental de nuestros hermanos peruanos generando sentimientos de
inseguridad, desamparo, impotencia, y a nivel psicosocial ha provocado
desorganización, dispersión, fragmentación de las comunidades y el más grande
resquebrajamiento social.
Pero una luz de
esperanza florece con la intervención de psicólogos comunitarios, quienes consideran que acompañar es una
manera de ayudar a revalorar la
identidad de los peruanos.
Wiesenfeld, 2011 menciona que desde una
postura colectiva donde se quiere que
las comunidades se sientan como ciudadanos con derechos, es importante que se
produzcan cambios.
Es así que se pone en marcha el proyecto “Cotabambas-
Apurímac- Perú, que sustentándose de
actividades creativas propicia unión, dialogo e integración entre los
miembros.
La intervención
duró un periodo de 8 meses, planteándose como objetivo una construcción colectiva de redes de apoyo
a nivel de la comunidad.
Eso es lo que
necesitamos, cambios que generen oportunidad y bienestar en la vida de nuestra
población peruana. Espero que muchas comunidades puedan ser privilegiadas por este
tipo de intervención.
Referencias bibliográficas:
Arenas, E. & Custodio, E.
(2015). Experiencia de colores:
Estrategias de intervención comunitaria en contextos post Conflicto Armado
Interno en Perú. Recuperado el 29 de agosto de 2016, de http://psicoeureka.com.py/sites/default/files/articulos/eureka-12-m-18.pdf
